12.02.2010

Pero no sabe. Se mareó un poco cuando, por la mañana, se irguió en la cama y tanteó con los dedos en la pared, buscando la llave de luz. Esa sensación se le pasó al instante, se sintió aliviada y supo que podría ir a trabajar. Afuera llovía, otra vez, al parecer el pronóstico había acertado y llovería toda la semana; la transición hacia el verano era pura agua y agujas de calor en la piel, en molesta alternancia. Se sirvió un café con leche y poca azúcar (¿sería eso? ¿la falta de azúcar?), se bañó con cierto apuro y se vistió. Esta vez se detuvo un poco más frente al espejo: era hermosa solo de a ratos, tenía el cutis aún suave y la tintura regular le salvaba de caer en el abismo del tiempo. Se miró con detalle, procurando no castigarse demasiado: era la primera vez en su vida que se sentía cómoda con su cuerpo -hubiera deseado tanto alcanzar esa comodidad antes, en la juventud. Sin embargo, llegaba recién ahora, y no era mero error de las circunstancias: llegaba ahora que en su cabeza había destejido tantas confusiones.

Diez minutos más tarde, estaba en la parada del 103. Un hombre joven, muchacho, de unos veinte años, esperaba el colectivo delante de ella; delgado, bastante alto, se apoyaba en un pie y luego en otro, movido por la música de un aparato que tenía conectado a los oídos. ¿Tenés hora? Ocho y media. Gracias, flaca. Se preguntó si esta novedad del cuerpo sería la responsable de dos olvidos recientes; se preguntó si la novedad del cuerpo vendría con una nueva memoria que registrara solo de allí en el futuro. Se salvarían nada más que las personas que había conocido poco antes; las costumbres recientes, los saberes ligados a esa misma etapa en que parecía deslizarse hacia lo que había deseado tanto a escondidas de sí misma. Sintió que eso podía ser saludable, pero también sintió un vértigo espantoso que le oprimió los tobillos y la habría obligado a volver a su casa, a encerrarse en el baño, de no ser porque la memoria ligada al deber seguía funcionando de maravillas, y la empujó hacia adentro del colectivo cuando este estacionó.