5.17.2008

Diferencias:

el pulpo como movido por el agua, entregado a una corriente que lo eleva y lo hunde; cuerpo de puras curvas en el que cada tentáculo parece tener su propio objetivo, o no tener ninguno. Y sin embargo no es así, hay motor, hay dirección, aunque su imagen no transmite eso sino un flotar a merced, flexible, carnoso y lábil;

la araña es motor y velocidad, cada una de sus patas responde a un centro que dirige o frena según el caso; cada pata se mueve en el ejercicio de una misma tela que se apropia del espacio. Como si esa tela, que surge de su propio fluido, fuera a la vez orden y sentido de ese fluido que dentro, claro, no puede sino ser caos, maraña.

Sí, definitivamente es mucho más feliz pensarse araña.